sábado 7 de marzo de 2009

4to capitulo del "Proyecto Amanecer " ^^


Hola!!

Es un placer por fin presentarles este capitulo que Suki inicio (de manera exelente, debo decír) es el capitulo, para mi, mas importante del proyecto, o hasta ahora!

Ha demorado en ser fabricado por todas las fans que han agregado un granito de arena con cada frase o palabra! asi que es el capitulo, ademas de todo, mas esperado por muchas, aunque ya muchas lo han leído ^^ pero.. sin mas, les dejo la obra maestra que hemos hecho toooooooooodas las fans de crepusculo!

que lo disfruten y no se olviden que dentro de una semana inicia el 5to capitulo!

bye!

besos desde Cartagena de indias Colombia! y desde Bogotá!!!!!!!!

Y les deseamos UN FELIZ DÍA DE LA MUJER a todas ustedes niñas, no sería nada este blog sin su frecuente visita!



att: katy "Alice" cullen

4to capítulo de Amanecer
"Proyecto Amanecer"


Cierra los ojos.
Cierra los ojos.
Cierra los ojos.

De nuevo, aquel miedo de perder de vista a Edward me dominaba por completo. Estrictamente me había pedido que cerrara los ojos hasta previo aviso. Pero ese aviso ya lo estaba considerando lejano, además que mi estomago ya reclamaba lo suyo.

No he de negar, que al pensar en brazos de quien me encontraba me tranquilicé un poco y en mi mente afloro una traviesa palabra: Nerviosa. Después de aquella desastrosa luna de miel ¿Qué me deparaba? Estaba segura que Edward no rompería su promesa, pero si por accidente volvía a morderme o algo así por el estilo. Su inexplicable miedo saldría y todo terminaría.

Ahora, anoche él me informo que este iba a ser nuestro último día en Francia, pero no él de la luna de miel. ¿A donde iriamos? Mi única pista fue el sonido de las olas chochando entre sí, una tras otra; seguiamos en la mítica playa.

- Abre los ojos, Bella. - Me dijo Edward - Hemos llegado.

Seguí sus ordenes tan feliz como un niño al que le regalaban dulces. Apenas mis ojos se abrieron de par en par. Pude apreciar lo que él me ocultaba.

- No me digas que esto ha sido obra de... - dije.- Alice y Esme.Era lo mas hermoso y sencillo a la vez que había visto.. Nadie había dicho que para que algo fuese excelente debía ser ostentoso.

Una cabaña de la curiosa estaba en frente mío. y yo estaba frente al mar... que mas se podía pedir, el sonido de las olas, el olor a arena, la arena entre mis pies, el olor a sal... el sonido de las aves.... todo era maravilloso y yo no quería irme

- este es nuestro hotel?- pregunté

- sip- respondió el guiándome hacia el misterioso interior de la casita

Me sentí tonta al preguntar eso, algo tan hermoso como la pequeña y pintoresca cabaña, solamente podría haber sido obra de Alice y Esme.

- es hermosa- dije en apenas un susurro-

-pensé que te gustaría-contestó-aunque, cuando estés adentro, creo, y digo creo por que casi siempre me equivoco cuando trato de adivinar tus pensamientos… que te sentirás un poco abrumada, ya sabes Alice siempre exagera un poco en este tipo de cosas-dijo un poco apenado, aunque note una nota de burla.

yo no estaba prestándole atención hasta que me dijo-entramos???!!- note un poco de emoción y nervios en su voz.

por supuesto-conteste

Con cuidado subi los pequeños escalones de la entrada, la puerta no tenía llave, en cuanto abrí la puerta me quede con la boca abierta, Edward tenía razón esto era demasiado lujo para ser una cabaña.

El color de la pared era diferente al típico blanco o esos colores claros que tenía la casa cullen, era un color mas arenoso que hacia de la habitación acogedora y algo mas calida que el exterior que estaba a pesar de ser un hermoso paisaje, algo frío.

di un paso y me di cuenta de que el piso era de suave y reluciente mármol... no, esto no era un cabaña
- supongo que... la fachada externa es solo para engañar al visitante no?- dije de forma sarcástica. Mis pis sucios mojaron y llenaron de arena el piso que estaba tan limpio que mi rostro se veía sin dificultad.

Guié mi mano hacia una de las paredes buscando botón de luz para poder ver mejor, aunque no era del todo necesario. edward tomó mi mano y me guió por la amplia sala.

- aquí antes había una especie de comedor y esme lo renovó y lo convirtió en esto- dijo edward señalando al hermoso comedor de madera rustica, era tan fino que me sentiría un poco inculta comiendo en el, dañando su armonía.
- verdad que ustedes los vampiros saben aprovechar bien el tiempo.

a mi izquierda había un juego de muebles finos pero a al vez haciendo juego con la fachada de la casa de color blanco y beige y una linda mesita de centro con un florero de cristal.

todo era de lujo y aun no había mirado hacia la derecha, no quería ni imaginarme lo enorme y ostentoso que seria el estereo, y eso no seria obra de alice, sino de edward, miré a mi esposo con una sonrisa y el me la devolvió sin preguntar por que le sonreía.

-¿tienes hambre?-me pregunto mi esposo- Ha sido un día largo

Yo asentí, pero cuando me dirigía hacia la cocina para prepararme algo Edward me agarro por la espalda

- Permíteme...- me dijo al oído utilizando toda su persuasión

Me llevó hasta una silla enfrente de una enorme mesa en una habitación decorada con todo lujo y en menos de un minuto adorno la mesa con flores, velas y cualquier cosa imaginable... enseguida trajo mi plato favorito y lo comí con ganas

- Gracias, estaba delicioso- dije aun con la boca llena lo que hizo que Edward sonriese de manera adorable

Me gustaba ese sitio, era cómodo, grande y acogedor, pero sabia que no nos quedaríamos por mucho tiempo

- ¿hasta cuando nos quedaremos aquí?- Le pregunté a Edward, el me miro sin contestar, nuestros movimientos dependían de Tanya y Alice aun no nos había dado ninguna noticia

- Edward me abrazo- No tienes que preocuparte de eso ahora mi vida, estamos aquí, y es lo único que importa...

- lo se... y se que...- dejé la frase inconclusa... no sabia como empezar
-que?- pregunto con inocencia

- se que lo de ayer no fue... lo mejor - dije colocando mi mano sobre mi herida

y edward reaccionó exactamente como lo predije. Dejó de abrazarme y luego caminó hacia la cocina con paso relajado y a la vez como si estuviese meditando... luego se devolvió y puso sus manos en mis hombros. me miró a los ojos y dijo:

- toma un baño caliente

-ahora?- pregunté y mi voz sonaba mas alta de lo normal... edward sonrió con aquella sonrisa picara que llego a sus ojos, por fin...

- si... a menos que no estés segura- comentó esperanzado

- estoy segura... lo estas tu? no debes hacerlo porque es obligación... es solo que- miré hacia el suelo, pero volví la mirada a el y luego dije:
- te amo mas que a anda en el mundo y estoy segura de ti, y estoy quizás un poco menos segura de mi que lo que confío en ti (dios eso sonó cursi :D)... me acerque a sus labios con cuidado, y lo besé con el mayor amor con el que antes pude haberle besado
Entonces el me correspondió el beso de la misma forma y me rodeo con sus brazos la cintura acercándome cada ves mas a el de una forma tan delicada, su dulce aroma llenaba mis pulmones entrelace mis manos sobre su cuello y como siempre después de un momento me separo de el muy despacio.

-bueno ve a tomar tu baño caliente-me volvió a decir.

-esta bien ya voy-le conteste y el me volví a sonreír.

-tomate tu tiempo-me dijo edward de una forma un poco burlona.

solo volteé y lo mire pero pude observar que todavia tenía esa sonrisa que me encantaba entonces sentí como la sangre subía por mi cara y se posaba en mis mejillas me sonroje y entonces el soltó una pequeña risa.

Cuando me estaba bañando pensé en todo lo que había ocurrido hasta ese momento.
-mi esposo-dije en mi mente-aun no puedo creer que nos hayamos casado y que ahora nos encontremos juntos y de luna de miel-era lo que yo mas quería estar con el y al parecer todavía no lo asimilaba del todo.

pero estaba feliz de estar con el asolas y estaba a punto de suceder lo que yo le había pedido antes de nuestra boda. Cuando me salí de bañar me lleve una gran sorpresa.

-que hermoso-dije
-te gusta?-me pregunto
-Cl-claro...me encanta-quien no le iba encantar que la sorprendieran con su recamara llena de flores y velas que estaban por toda la habitación y lo mejor de todo varios pétalos de rosas en la cama-edward...es algo hermoso-volví a repetir.
-Bella te amo eres mi vida entera y te mereces esto y mucho mas....

los dos nos abrazamos y nos besamos de una manera tierna y dulce pero a la vez apasionada nos dejamos llevar por el momento y claro también por el ambiente

-Te amo-le dije mirándolo a los ojos -y soy muy feliz contigo-me abrazo un poco mas fuerte pero sin perder esa delicadeza.

-siempre seremos felices mi amada Bella....siempre-me contesto-y nunca te dejare de amar

lentamente me recostó en la cama sin perder ese sentimiento que nos inundaba a ambos...

De nuevo el nerviosismo se apodero de mi, paralizándome, sentía miedo, pero a la vez, era tan fácil sentirse segura entre sus brazos que conseguí tranquilizarme. El momento era perfecto, podía sentir a Edward con todo mi cuerpo, éramos como una sola persona.
Notaba la respiración de Edward acariciándome la cara, el cuello acompañándola con besos que hacían que se me disparase el corazón
Edward me abrazaba con delicadeza, tratando de recordar lo frágil que era entre sus poderosos brazos...

por mis venas pasaban olas de deseo hacia edward, era imposible no evitar no sentír que me quemaba por dentro y sabia que quizás el también lo sentía igual, solo que yo estaba mas caliente.

Me aferré a su suave cabello cobrizo mientras sentía su boca subir y bajar de mis manos a mis labios.

luego escuché un ruido estrangulador que venía de afuera de la casa...

- que fue eso?- pregunté agitada y asustada
- sssh- susurró edward callándome con un beso
- pero...?- me asusté.. Tania?
- solo fue un relámpago bella, esta lloviendo- me dijo tomando mi rostro con tal delicadeza y mirándome a los ojos con mucha dulzura y pasión mezclados entre si... le sonreí

y encajamos donde habíamos quedado... solo fue el momento en el que sentí como sus rodillas separaba mis piernas y pude notar como se agitaba mi corazón con tal velocidad que sabia que podría salir volando de mi pecho en cualquier momento... pero debía tranquilizarme

es edward, bella, pensé, es el, el amor de tu vida...
Aquel pensamiento logró hacerme sentir tan pequeña ante el... tan diminuta, tan protegida...

Gemí cuando sentí el aliento frió de edward en mi oído al decir:

-voy a hacerte el amor, bella… pero será mucho mejor que la primera vez, te lo prometo…
-bien…- murmuré yo sin saber que otra cosa decir.

Me aferré a sus fuertes hombros esperando que mi cuerpo reaccionara de manera correcta, odiaba ser una tan débil ante el… pero mis pensamientos se detuvieron justo cuando sentí que edward había dudado, vi que su expresión fue de sorpresa..

-edward?- susurré

el aun me miraba con ese rostro de sorpresa, como si estuviese sorprendido pro algo que no estaba haciendo con mucha seguridad

-no edward! No me dejes- dije abrazándolo con todas mis fuerzas
-tranquila bella- murmuró apartando un mecho de mi cabello de mi rostro- sigo aquí


-esto va a dolerte... Estoy seguro que la vez pasada no fue así solo porque… bien, no concluimos- dijo son una pequeña e imperceptible sonrisa
-no me importa- dije besándole para infundirle valor… todo se estropearía si el se ponía a dudar de nuevo…

al principio sentí algo de dolor, pero sabia que no debía quejarme o todo se arruinaría y eso solo le daría a edward luz verde para que me enviara a dormir. Mi espalda se contrajo con cada movimiento, mi piel se erizaba y sentía un hormigueo extraño desde mis dedos de los pies hasta el último cabello. El no apoyaba todo su peso sobre mi, solo lo suficiente para sentirme sobrecogida… estaba satisfecha de saber que edward era completamente mío y yo completamente suya, para siempre.



Era ya muy temprano en la mañana cuando sentí un tenue rayo de luz pegar justo en mis ojos… los abrí y me encontré sola en al habitación…

-edward?- pregunté
Miré hacia todos lados hasta que alo crujió bajo mi mano… una nota?


“te veías tan tierna que no quise despertarte… ya regreso…. Te amo, edward”

Mire a mí alrededor pensando en lo que hacer mientras Edward volvía. Su desaparición me resultaba rara ¿que era tan importante para que se fuese tan temprano? Me relaje pensando en que seguramente estaría planeando algo para ese dia. no quería preocuparme en exceso, no después de haber pasado la mejor noche de mi vida.

Mis ojos se posaron sobre una mesa justo enfrente mío donde había un gran desayuno preparado por Edward y otra nota "sabia que te olvidarías de desayunar. No te preocupes, volveré pronto. Te ama. Edward"

Desayune distraídamente mientras en mi mente recordaba cada detalle de la noche anterior. Podía recordarlo todo, pero lo que sobresalía de entre todo era la dulzura de Edward y la proteccion de sus brazos rodeándome.

Termine de vestirme y me puse las primeras ropas que encontré en el gran repertorio que Alice me había dejado.

Al poco tiempo Edward entro de un salto por la ventana. Sonreía, y eso era buena señal, me preocupaba que se arrepintiese o se sintiese culpable de lo que paso la noche anterior.

Corri a abrazarle y el me beso con cariño.
-Has dormido bien- me pregunto

- Mejor que nunca- dije apretándole aun mas fuerte con mis brazos...

Recordaba cada caricia y cada palabra de amor que ambos nos juramos....

Edward me preocupe por ti .. Donde estaba....- le pregunté con voz dulce.

Me miro fijamente con sus ojos topacio y sentí como las piernas me flaqueaban y soltó su encantadora sonrisa que me dejaban sin respiración..

-Estaba de caza, amor...

Por un momento pensé que te había sucedido algo, leí tu nota pero de no pude dejar de preocuparme pensé que tanya podría estar cerca y lastimarte y eso.... EDWARD.... - De repente mis ojos se llenaron de lagrimas y empezaron a salir.

-Edward me abrazo y me beso la frente tiernamente...

-Bells no te preocupes nada malo pasara, siempre estaré a tu lado. TODO SE SOLUCIONARA . TE AMO- sus palabras eran como bálsamo para mi corazón que latía rápidamente por el miedo que me ocasionaba el hecho de pensar en perder a edward y que todo esto sucediera por mi culpa... me hacia sentir mal.

-También te amo edward con todo mi ser.

Permanecimos abrazados largo tiempo, como siempre, el mundo desaparecía a nuestro alrededor y era suficiente tenernos el uno al otro. Mi marido, mi Edward, repetía esas palabras continuamente en mi cabeza sin llegar a creérmelas del todo
.
Edward se separo sonriendo,
- Tengo una sorpresa para ti, Bella.

- ¿otra sorpresa? ¿de que se trata esta vez?- Realmente me costaba imaginarme algo que pudiese hacer mas perfecto aquel momento.

Entonces alguien entro por la ventana de un salto, una figura pequeña y graciosa de movimientos danzarines y que se acercaba a mi con los brazos abiertos.

- Oh, Alice!- exclame mientras abrazaba a mi hermana vampira- Cuanto me alegro de verte

-y yo a ti

Después de la emoción de el reencuentro empecé a preguntarme la razón de que Edward hubiese llamado a Alice, no creía que fuese una simple visita y estaba dispuesta a saber el por que